Nos despiertan los golpes de la puerta diciéndonos que nuestro conductor estaba fuera
Bueno, no importa. Nos vestimos corriendo y para fuera; no sin antes hacer unas fotos del fantástico amanecer que se veía desde la guesthouse.
Firmamos el registro de salida, le damos el penúltimo boli a un niño que había por allí. Le decimos al conductor que espere para comprar algo en la tienda, damos el otro boli a la niña de la tienda y para el coche.
Veo que hay dos personas al lado del coche y me quedo mosqueada
Total que al final le dimos al principió de la jornada las 2000rp acordadas y salimos a las 07:30.
El conductor era bastante encantador y correcto. No era el típico que estaba todo el rato preguntándote tus planes y diciéndote “conozco un sitio para dormir tal, conozco un sitio para comer cual”.
Estuvimos hablando de nuestras vidas y todo muy bien, por ahora había buen rollo. Menos mal, porque hoy íbamos a estar muchooooooo tiempo en el coche.
Paramos para que el conductor pagara lo de las especie de aduana por cambió de estado (o algo de eso), y nos quedamos en el coche. De repente mientras le estábamos esperando, aparecen dos niños tocándonos la ventana y pidiéndonos dinero. NOOOOOO, no money.
Me ven el paquete de galletas que tenía fuera de la mochila y empiezan a señalarla. Total que al final del paquete las divido a la mitad y le doy la misma cantidad a cada uno. Y allí van más contentos que unas castañuelas.
De repente me pongo a fijarme, y resulta que los niños se ponían a negociar con las galletas con otros niños.
Continuamos el camino por unas carreteras de pena, lleno de baches, obstáculos, tierra, animales, algún pedrusco que había que sortear…y de repente te preguntabas “ pero, ¿dónde esta la carretera?” ya que cambiábamos a una carretera peor (y yo que pensaba que peor que la anterior era imposible jeje
Por el camino entre cabezadita y cabezadita se veían cosas curiosas. Una de ellas



