VelikaPlanina, los pastizales más extensos y altos de Eslovenia; y con ello descubrir la arquitectura única de los
bucólicos bajtes, unas curiosas y singulares cabañas de la zona que en su día
servía de refugio a los pastores que subían a la zona con el ganado en la época
de verano. Sin duda es uno de esos lugares donde el tiempo se paró hace muchos
años. Un paisaje único e inolvidable en esta zona tan particular de los Alpes.
Luego, como nos sobro tiempo, continuamos hasta el valle de
Logarska Dolina para conocer un poco la zona; y terminamos dando un homenaje a
Salma en un lugar de cuento de hadas, Pravljični gozd, donde la peque disfruto de
lo lindo (y los no tan peques también).



